Agentes / 7 MIN

La próxima mayoría de Internet no será humana

Los agentes no solo van a cambiar cómo buscamos información: van a cambiar quién navega Internet en nuestro nombre.

Durante casi tres décadas asumimos algo que parecía obvio: Internet era un lugar al que entraban personas.

Los buscadores rastreaban páginas, sí, pero lo hacían fundamentalmente para construir un índice que luego sería utilizado por humanos. Googlebot recorría la web, Google organizaba lo encontrado y, finalmente, una persona escribía una consulta, recibía diez enlaces azules y comenzaba a navegar.

Ese modelo está empezando a romperse.

No porque los humanos vayan a dejar de utilizar Internet, sino porque cada vez será menos necesario que seamos nosotros quienes hagamos directamente el trabajo de navegarla.

Internet está entrando en su etapa agent-first.

Y creo que los agentes terminarán generando más tráfico que los propios humanos.

Primero llegaron los bots

Los números empiezan a hacer visible algo que hasta hace poco era principalmente una predicción.

Cloudflare afirma que en 2026 el tráfico no humano que observa en Internet superó por primera vez el 50%. Es importante hacer una distinción: tráfico automatizado no significa necesariamente tráfico generado por agentes de IA. Ahí siguen entrando crawlers tradicionales, herramientas de monitorización, bots de seguridad, scrapers y muchas otras máquinas.

En Sudamérica, por ejemplo, Cloudflare Radar ha mostrado recientemente alrededor de un 18% de solicitudes web clasificadas como bots frente a más de un 80% humanas.

Pero el porcentaje actual es menos interesante que la dirección del movimiento.

Los bots tradicionales visitaban Internet siguiendo instrucciones relativamente simples.

Los agentes tienen objetivos.

Esa diferencia lo cambia todo.

Un crawler puede descargar una página.

Un agente puede encontrarla, entenderla, compararla con otras veinte fuentes, consultar una API, verificar un precio, llamar a otra herramienta, tomar una decisión y ejecutar una acción en nombre de una persona.

No estamos hablando simplemente de más bots.

Estamos hablando de delegación digital.

El humano seguirá usando Internet, pero dejará de navegar gran parte de ella

Pensemos en una búsqueda relativamente normal:

“Encuéntrame un vuelo barato a Madrid para octubre, evitando escalas en Estados Unidos y con equipaje incluido.”

Hoy todavía hacemos buena parte del trabajo.

Abrimos Google. Entramos a varios sitios. Cambiamos fechas. Revisamos condiciones. Comparamos equipaje. Abrimos más pestañas. Regresamos a la primera. Quizás buscamos opiniones.

Es una cantidad absurda de trabajo mecánico para conseguir una respuesta.

Un agente puede hacer cientos de esas interacciones por nosotros.

Y ahí aparece la razón por la cual creo que el tráfico de agentes terminará superando ampliamente al tráfico humano: eficiencia.

Un humano puede revisar diez páginas.

Un agente puede consultar mil.

Un humano probablemente mantiene algunas pestañas abiertas.

Una persona puede ejecutar simultáneamente varios agentes buscando información, programando software, comparando productos, monitorizando precios o gestionando servicios durante las 24 horas.

Cloudflare ya habla de este escenario: si una fracción de los trabajadores del conocimiento utiliza varios agentes simultáneamente, podríamos terminar con decenas de millones de sesiones agenticas ejecutándose en paralelo.

Una persona ya no equivaldría a una sesión de Internet.

Una persona podría equivaler a diez, cien o miles de interacciones automatizadas.

La matemática favorece inevitablemente a las máquinas.

Y después viene algo todavía más importante: el fin de la búsqueda como la conocemos

El segundo cambio será más profundo.

Durante décadas Internet funcionó alrededor del índice.

Google construía una gigantesca representación de la web:

Internet → crawler → índice → buscador → humano → sitio web.

Pero los agentes permiten otra arquitectura:

Humano → agente → Internet.

Entre ambos modelos existe una diferencia fundamental.

El buscador intenta decirme dónde puedo encontrar la respuesta.

El agente intenta conseguir la respuesta por mí.

Y eventualmente:

hacer algo con ella.

Cloudflare ya está separando precisamente estos comportamientos. Su nueva taxonomía distingue entre bots de Search, Agent y Training.

Search rastrea contenido para construir una base que servirá búsquedas posteriores.

Agent accede a una web normalmente en tiempo real, actuando en nombre de una persona que quiere realizar una tarea.

Training recopila información para entrenar modelos.

Que una empresa que se encuentra delante de una parte considerable del tráfico mundial necesite distinguir esas tres categorías es, por sí solo, una señal de hacia dónde está evolucionando Internet.

Google puede sobrevivir. El modelo de Google es otra cuestión.

Esto no significa necesariamente que Google vaya a desaparecer.

Probablemente Google sea uno de los mayores participantes de esta transición.

Lo que puede desaparecer gradualmente es la necesidad de que el humano interactúe directamente con el buscador.

Un agente puede utilizar Google.

  • Puede utilizar Bing.
  • Puede consultar un índice especializado.
  • Puede tener su propio sistema de búsqueda.
  • Puede llamar directamente a una API.
  • Puede utilizar MCP.
  • Puede consultar una base vectorial.
  • Puede visitar el sitio original.
  • Y puede combinar todas esas opciones dentro de una misma tarea sin que el usuario tenga siquiera que saber qué infraestructura utilizó.

Ese detalle es enorme.

El buscador podría pasar de ser el destino a convertirse simplemente en una herramienta dentro del stack de un agente.

De la misma manera que casi nadie piensa qué servidor DNS resolvió el dominio que acaba de visitar, quizá tampoco nos interese qué buscador utilizó nuestro agente para conseguir determinada información.

Solo querremos el resultado.

De SEO a AEO, GEO… y finalmente Agent Discovery

Esto también cambiará radicalmente la web para quienes publicamos información.

El SEO tradicional optimiza una página para que:

  1. Google pueda encontrarla.
  2. Google pueda entenderla.
  3. Google la posicione.
  4. Una persona haga clic.

El modelo agentico introduce una pregunta diferente:

¿puede un agente descubrir, entender y utilizar mi información?

Eso implica una Internet mucho más estructurada.

  • APIs.
  • Datos semánticos.
  • Feeds.
  • MCP servers.
  • Identidad verificable.
  • Interfaces machine-readable.
  • Información actualizada en tiempo real.
  • Micropagos.
  • Permisos.
  • Autenticación entre máquinas.

Cloudflare está construyendo infraestructura específicamente alrededor de este problema y habla de una web donde los agentes necesitan poder leer, descubrir, llamar y pagar.

El sitio web visual no desaparecerá.

Pero podría dejar de ser la única representación importante de un negocio en Internet.

Durante años diseñamos páginas pensando:

“¿Cómo verá esto Google?”

Después comenzamos a preguntarnos:

“¿Cómo verá esto ChatGPT?”

La siguiente pregunta será:

“¿Puede un agente hacer negocios conmigo?”

El viejo intercambio de Internet también se está rompiendo

Hay otro problema.

Google rastreaba una página y, a cambio, generalmente devolvía usuarios.

Ese intercambio creó buena parte de la economía de la web abierta.

Contenido → Google → tráfico → publicidad, suscripciones o ventas.

Los sistemas de IA funcionan de otra manera.

Cloudflare comenzó a medir la relación entre páginas rastreadas y visitantes enviados posteriormente al sitio original. En junio de 2025 estimaba aproximadamente 14 crawls de Google por cada referral, frente a aproximadamente 1.700 de OpenAI y 73.000 de Anthropic por cada referral en ese momento. Cloudflare advierte que estas métricas tienen limitaciones de atribución, especialmente desde aplicaciones nativas, pero la diferencia de magnitud ilustra perfectamente el problema.

El agente puede consumir la información sin enviar al humano hacia la fuente.

Eso significa que el nuevo Internet necesitará también un nuevo contrato económico.

Quizás no sea:

crawl → posición → clic.

Podría ser:

discover → retrieve → compensate → act.

Y ahí aparecen micropagos, x402, APIs de pago, contenido licenciado y nuevas formas de atribución.

El overtake será silencioso

No creo que vayamos a despertarnos una mañana y leer:

“Los agentes han superado a los humanos en Internet.”

Será mucho menos dramático.

Simplemente delegaremos cada vez más cosas.

Primero una búsqueda.

Después una investigación.

Después una compra.

Después reservas.

Después soporte.

Después trámites.

Después operaciones completas que involucren decenas de sitios y servicios.

Seguiremos siendo nosotros quienes queremos viajar, comprar, aprender, trabajar o crear.

Pero entre nuestra intención y la infraestructura de Internet habrá cada vez más una máquina actuando en nuestro nombre.

Y entonces ocurrirá algo curioso:

los humanos seguiremos siendo la razón por la que existe gran parte del tráfico, aunque dejemos de ser quienes lo generamos directamente.

Por eso el verdadero cambio no es bot vs. human.

Es algo mucho más interesante:

human vs. human-through-agent.

Internet fue construida primero para documentos.

Después para buscadores.

Después para aplicaciones.

Ahora estamos comenzando a construirla para actores autónomos.

Mi apuesta es que la eficiencia terminará imponiéndose.

Los agentes navegarán más rápido, consultarán más fuentes, permanecerán conectados durante más tiempo y operarán en paralelo.

Y cuando su tráfico finalmente supere al humano, probablemente descubriremos que la transición ocurrió mucho antes.

No porque las máquinas hayan reemplazado a las personas.

Sino porque las personas habremos dejado de navegar Internet solas.

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